Ondas La Guajira

LA INVESTIGACIÓN COMO ESTRATEGIA PEDAGÓGICA

“Todo acto de aprender con lleva-por lo tanto-una motivación, lo cual conduce a afirmar que no es posible aprender sin estar más o menos motivado”. Freinet .

Esta cita nos permite entender que todo proceso de enseñanza y aprendizaje debe generar estímulos en el ser humano, que transforman el conocimiento. En este sentido, la investigación se convierte en un tren de saberes que busca despertar el interés de los niños, niñas y jóvenes para construir conocimiento crítico sobre el mundo que los rodea, motivando que los infantes, tomen decisiones propias, reflexionen, investiguen, modifiquen sus pensamientos, planeen sus formas de actuar y lleguen a conclusiones extraídas del quehacer pedagógico, que permitan la apropiación social de una manera responsable y autónoma.

De acuerdo a lo anterior, el pensamiento nace de la interacción del hombre con su entorno, haciendo necesario la búsqueda continua de conocimiento, lo cual permite afirmar que no es posible la búsqueda del conocimiento sin el hombre. Sin embargo, para que exista un acto de conocimiento en el proceso educativo, es necesario que en el aula se respete la capacidad transformadora y el acto de dudar y preguntar.

Cabe destacar que para empezar todo proceso educativo, debe existir una simbiosis colaborativa entre el educador y el educando, debe preexistir un vinculo integrador, entre el ser que imparte conocimiento y quien lo recibe, de manera que ambos se beneficien. Por tanto, el educador debe ser capaz de valorar al educando sin sobre estimar sus puntos de vistas e interrogantes y ser sensible a los cambios con capacidad racional.

En este sentido, la educación deja de ser un círculo vicioso y rígido, donde el docente era la esfera del conocimiento y el alumnado era ese ser estático destinado a la asimilación de información, lo cual permite enfatizar en el concepto de Freire (1999), sobre la educación problematizadora, que dice “la educación que toma en serio al hombre y reconoce el real proceso educativo del hombre como un diálogo continuo y respetuoso, donde no hay maestros "y" estudiantes, sino que solamente existen maestros - estudiantes y estudiantes maestros, donde el proceso educativo es una relación dialéctica constante”.

En referencia a lo anterior, el docente además de impartir conocimiento, se educa en el desarrollo del proceso educativo presentado en el aula. Con esto, la educación se transforma en un proceso colaborativo, donde cada uno de los actores establece sus ideales en servicio del proceso de formación maestro-estudiante.

No obstante, es necesario aclarar cuál es el papel fundamental que desempeña la educación en diferentes ámbitos de nuestro entorno, considerando lo dicho por Freire (1999), quien manifiesta: "Ahora, ya nadie educa a nadie, así como tampoco nadie se educa a mismo, los hombres se educan en comunión, mediatizados por el mundo”. Es de entender entonces que el proceso formativo se integra de personas dinámicas, con pensamiento crítico e innovador, capaces de problematizar lo que sucede a su alrededor.

De acuerdo con lo anterior, la educación problematizadora, forma individuos capaces de percibir objetivamente los diferentes cambios de su entorno, personas generadoras de conocimiento, libres de ataduras psíquicas y concepciones ambiguas de enseñanza, genera seres con mentalidad abierta a dar y recibir información, para formar seres reflexivos con pensamiento autocritico.

De esta forma, la pedagogía como reflexión sobre el arte de enseñar permite ver que las prácticas educativas en su diversidad tienen un carácter común, a saber: “resultan todas ellas de la acción ejercida por una generación sobre la siguiente con vistas a adaptar esta última al medio social en el cual está destinada a vivir” . Una generación prepara a otra conservando tradiciones en las cuales ella misma perdura, “los frutos del trabajo de una generación son provechosos para la que toma el relevo” . Pero las siguientes generaciones transforman ese medio social y por eso ejerce acciones educativas diferentes, generando así una dinámica en que las tradiciones se mantienen gracias a una permanente renovación.

De la misma forma, Mejía (2009), en su análisis de la pedagogía fundamentada en la investigación, contempla que debe existir un cambio entre la idea del maestro y su rol como orientador del aprendizaje, al igual que el docente debe dejar a un lado el sendero repetitivo de la enseñanza prefijada y su discurso reflexivo debe permitir la producción de saber a través del enfoque teórico-práctico del deber ser, contribuyendo esto a la enseñanza colaborativa que construye escuelas flexibles, cambiantes y generadoras de nuevos saberes, acordes a las necesidades locales de cada región. Sin embargo, es necesario tener presente que la realidad que se vive en las instituciones educativas es otra, motivando esto a que la comunidad educativa entienda que las modalidades de enseñanza no pueden girar en torno al saber propio e individual, sino que este debe girar en torno al aprendizaje colaborativo.

En relación a lo anterior, el aprendizaje colaborativo debe ser incorporado por el maestro como un conjunto de pensamientos heterogéneos, donde los estudiantes desarrollan actividades en forma grupal para resolver interrogantes que se generan del diario vivir, en el cual el docente es capaz de poner en práctica la teoría con situaciones reales del entorno en donde los jóvenes deben ir más allá de un simple interrogante, para indagar, esculcar y escarbar sobre una meta en común.

Autores como Jonhson y Johnson (1991), establecen que para que exista cooperación entre los actores presentes en un aula de clase es indispensable que se persigan intereses comunes, se respeten los puntos de vista de cada uno de los individuos y se establezca la comunicación como herramienta para la solución de problemas.
Tomando estas percepciones, la investigación como estrategia pedagógica es un claro ejemplo de formación de enseñanza colaborativa, donde se denota el trabajo grupal (asesor-maestro-estudiante) y el intercambio de conocimiento en desarrollo de la investigación. En este interactuar el alumno aprende, a conocer la importancia de las teorías impartidas en el aula, el maestro a entender el actuar de sus alumnos y el asesor a evidenciar el proceder del maestro-alumno.

Basándose en esta concepción de la investigación como icono motivador para generar enseñanza-aprendizaje colaborativo, se forma en la escuela jóvenes autónomos, con capacidad de trabajo en equipo, facilitando la solución de problemas de una forma más certera y eficiente, cuando se trabaja con interrogantes relativamente complejos.

En este ámbito, la comisión internacional sobre la educación para el siglo XXI, plantea que la educación se debe implementar a partir del aprender a conocer, aprender hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Es así como la cooperación y el trabajo mutuo se convierte en el nuevo pilar de la educación.

De esta manera, investigadores como Rué (1998), afirman que el aula de clase es el espacio que permite la elaboración de una cultura en el seno de un grupo, es un contexto relevante para la elaboración de prácticas de enseñanza y aprendizaje de sus integrantes, es el campo de proliferación de lenguajes escritos y orales, es un espacio de relaciones sociales sobre situaciones vividas.

En términos de síntesis, el trabajo colaborativo se trata de una integración social entre grupos no muy heterogéneos de sujetos, donde se persiguen el logro de objetivos a través de la realización de tareas en forma conjunta o individual, y donde se le exige a los participantes habilidades comunicativas (prendes, 2003). De igual modo Martínez (1998), plantea el trabajo colaborativo como aquel donde los alumnos desarrollan técnicas de trabajo grupal, el docente no es la fuente de la información, el docente es quien define la evaluación de forma colaborativa y no competitiva, existe interdependencia entre todos los actores, dándole responsabilidad individual y una alta interacción entre los educandos.

Extrapolando el escenario de una educación problematizadora y colaborativa, los maestros y maestras acompañantes / coinvestigadores / investigadores del programa ONDAS, tienen la tarea de generar cultura de investigación a partir del planteamiento de preguntas claras, precisas y pertinentes, las cuales surgen de la observación, del trabajo sistemático y con propósitos claros, de la labor coordinada en equipo, originadas de las inquietudes de los infantes y jóvenes acerca de su realidad. Sin embargo, estas tradiciones no se desarrollan a través de cátedras de metodologías, sino como formas de vidas. Por ello COLCIENCIAS, a través del Programa ONDAS, incentiva la investigación como estrategia pedagógica para generar habilidades y competencias en los niños, niñas y jóvenes, transformando el saber hacer, motivándolos a pensar, observar, indagar y preguntar sobre el mundo que lo rodea. De esta forma, los niños que comienzan su proceso educativo, hacen preguntas que resultan casi incomprensibles para quienes se encuentran en estadios avanzados de la educación superior, aunque en realidad son apenas posteriores fases que terminan en buena medida con esa capacidad de admiración, que es fuente de investigación. Así las cosas, los niños poseen una genialidad que pierden cuando crecen, es como si con los años cayéramos en la prisión de las convenciones y las diferentes opiniones, perdiendo la ingenuidad de ser niños.

Este cambio genera una nueva corriente pedagógica centrada en la investigación en el aula; formando cultura ciudadana en CT+I para hacer mejores ciudadanos en los campos del saber. En esta medida, la investigación como estrategia pedagógica es una práctica especializada al oficio del maestro y maestra, para dar sentido al enseñar la práctica investigativa a los futuros actores de esta sociedad, con una práctica lúdica que garantice la apropiación de los contenidos escolares en el proceso de enseñanza y aprendizaje, lo cual posibilita que más niños, niñas y jóvenes adapten de forma natural el pensamiento lógico del conocimiento.

En el despliegue de la investigación como estrategia pedagógica se construye un mundo de renovación científica-técnica, el cual permite construir capacidades para fundar en los niños, niñas y jóvenes el espíritu investigativo-científico, permitiendo en los educandos lograr las modificaciones en los contenidos y forma del proceso educativo para fortalecer la escuela, partiendo de otras perspectivas en la búsqueda de la ciencia y la tecnología para visionar el conocimiento científico.

A la luz de estos planteamientos se gesta la búsqueda permanente de personas analíticas en el desarrollo del pensamiento científico en el siglo XXI. Surgiendo así la transformación de la educación básica y media de la actividad científica permitiendo la interacción holística en las diferentes metodologías híbridas desde los ámbitos de la innovación, su justificación (filosofía), su aplicación y su enseñanza y aprendizaje, expandiendo los conocimientos científicos normativos, para lograr resultados indispensable, interactuando con la maestra y el maestro como mediadores para construir aprendizajes reales en la vida escolar, interactuando con la ciencia y la tecnología. Por ello es indispensable el papel del docente desde la concepción de la ciencia ligada a la pedagogía en la acción escolar generando campos de saber actuando como agente centrales de la reconstrucción de la ciencia en la escuela.

Desde esta perspectiva, surgen múltiples concepciones sobre la relación teoría-practica del saber pedagógico y su relación con la ciencia. Este cuestionamiento permite integrar lo cognitivo, lo emocional, lo escolar , la teoría y la práctica, reconociendo en los docentes y los aprendices trabajar para una comunidad creando conocimiento dentro de su contexto; interpretando las investigaciones y conclusiones de otros, implicando a su vez a los cuestionamiento de los procedimientos actuales de la vida escolar, así como la forma de los roles individuales y colectivos de cada maestro como actor de los momentos de cambios de los educandos en la generación de un conocimiento local-público, propio para construir un espíritu científico en los mismos, y en el quehacer docente.

En relación con lo anterior, el proceso investigativo en el país, paso de ser una simulación lúdica para los maestros y maestras; a convertirse en una dinámica de negociación cultural y aprendizaje colaborativo permanente, donde se evidencia una apropiación social del conocimiento, formación de una cultura ciudadana de ciencia y tecnología y una alfabetización tecnológica, que permite mirar e implementar la investigación como estratégica pedagógica.

En este contexto el maestro y maestra ONDAS representan un papel importante, permitiendo formar docentes con mentes innovadoras y capaces de producir saberes en la escuela. Sin embargo, este conocimiento en ONDAS se imparte mediante rutas metodológicas, orientadas por fases, momentos y etapas pedagógicas, donde el maestro y maestra acompaña al grupo en cada una de las actividades de manera colaborativa, sistematiza su experiencia en el acompañamiento del proceso y se autoforma. Por tanto, la investigación en ondas se percibe como una estrategia pedagógica, fundamentada en la formación de actores, a través del análisis de problemas presentados por niños, niñas y jóvenes, quienes inquietos por aportar a la solución de los problemas de su entorno conforman grupos de investigación.

De esta forma, el programa ONDAS contribuye a la transformación de la pedagogía fundada en el capitalismo globalizado, a través de la práctica del aprendizaje colaborativo, de indagación, problemático y situado. Resaltando que dentro del saber escolar surge la necesidad de un nuevo discurso y una nueva práctica y pedagógica, que comienza a orientar la búsqueda de propuestas metodológicas de innovación.

En este orden de ideas, los cambios en el conocimiento y la generación de ciencia y tecnología, son una extensión cultural donde la experiencia, la persuasión y la experimentación se convierten en la base del conocimiento transdisiplinario en la producción de saberes. Del mismo modo, en la producción del conocimiento surgen nuevas figuras de razón, en la que se evidencian los procesos lógicos donde la relación cerebro-información supera la tradicional relación humano-naturaleza y humano-máquina; así, se transforma el conocimiento escolar. Esta transformación va de la mano de las tecnologías y la comunicación, las cuales se convierten en soportes técnicos y de mediaciones, que permiten la expresión de los lenguajes escritos y orales, de manera que se relaciona con el conocimiento escolar y científico inmerso dentro de la investigación.

Lo anterior, permite que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación tengan una presencia consolidada en el campo de la educación. A diferencia de lo ocurrido con otros medios, como puede ser el caso del cine o de la televisión, cuya presencia efectiva en las aulas ha resultado en gran parte fallida, en la medida que estos medios no han resuelto problemas curriculares específicos; el caso de las denominadas nuevas tecnologías aplicadas a la educación es distinto, fundamentalmente porque la industria ha visto claro que el futuro está en habituar a los nuevos usuarios en estas tecnologías desde edades tempranas y esto se viene propiciando tanto en el ámbito escolar como familiar.

En este sentido, se reconoce la importancia del lenguaje como mediador cultural, para la construcción de sociedad y de las diferentes maneras de entender la ciencia. Con esta perspectiva, en la argumentación y a través del lenguaje se da el procesamiento en el que lo cognitivo se integra a lo emocional, y permite la realización del ejercicio, a la vez que le ayuda al niño, a la niña y al joven a colocarse frente a mismo en el mundo, en su sociedad específica, en su grupo de investigación y en su entorno de socialización, haciendo real el aprendizaje situado. Es decir, ellos al plantear el problema de investigación, procesan y organizan su entorno para transformarlo, a la vez que establecen distancia crítica con aquellos elementos que se ven obligados a reprocesar.

Por otra parte, la formación pedagógica con el tiempo, ha ido emergiendo posiciones críticas que argumentan la necesidad de construir caminos alternativos para generar un proceso de reforma y contrarreforma en la educación, cuestionando públicamente los hábitos de la escuela y a construir una pedagogía crítica acorde a nuestro tiempo, viéndose desde otra perspectiva el entendimiento científico, vinculando ciencia y sociedad, surgiendo nuevas lecturas que inciden profundamente en los procesos educativos y escolares.

El propósito fundamental de la investigación como estrategia pedagógica en ONDAS es promover la investigación en las aulas de clases, brindando espacios a los docentes de la diferentes áreas del saber para generar la cultura ciudadana de ciencia tecnología e innovación (CT+I).en los niños, niñas y jóvenes despertando el interés, la motivación, las iniciativas, que surgen de las necesidades e inquietudes que se originan desde su entorno. De esto, que la pedagogía centrada en la investigación es entendida como la herramienta básica de producción de conocimiento, y es el soporte para introducir en el camino del pensamiento crítico, que les facilita los aprendizajes que corresponden a su grupo de edad

Finalmente, el proceso de conformación del grupo es el ejercicio del aprendizaje colaborativo y negociación cultural; desde donde se construyen otros aprendizajes que tienen lugar durante la trayectoria de la investigación como estrategia pedagógica (situado, contextualizado, problematizador y por indagación). Además, se propicia una práctica formativa, situada, significativa y propositiva en su cultura. Por ello, el grupo es el arraigo a su realidad, abierto al mundo, que es el origen de un proceso de reflexión, que cada vez es más complejo y definido, se traza desde intereses comunes, establece un sistema de relaciones más allá de lo cognitivo, posibilitando un aprendizaje en el contexto, en la actividad y en la cultura.

Con todo lo anterior, se puede concluir que la investigación como estrategia pedagógica en programa ONDAS es una apuesta, que está más allá de una simple enseñanza, es un proceso social que construye un camino de aprendizaje diferente, fundamentado en prácticas investigativas, de carácter colaborativo que permite a los pequeños y jóvenes negociar, compartir, cuestionar, escuchar y aprender de las discrepancias, llevándolos a la transformación y cambios, construyendo su capacidad de ser mejores seres humanos, que aprenden todos los días.