El doctor Arley Gómez López ha hecho de la investigación su proyecto de vida. Inició su carrera en la Universidad Pedagógica Nacional estudiando Biología y Química, fue discípulo del Doctor Manuel Elkin Patarroyo y ha dedicado su carrera al estudio clínico y molecular de las enfermedades infecciosas.
Actualmente cursa su postdoctorado en el área de nanotecnología y enfermedades infecciosas en el Swedish Medical Nanoscience Center del Instituto Karolinska, en el marco del proyecto Eracol financiado por la Unión Europea y la Universidad del Rosario. Así habló en entrevista a Colciencias:
¿Cuál es su formación profesional?
Soy Licenciado en Biología y Química de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá; Médico Cirujano de la Universidad del Quindío; Magister en Biología Molecular y Biotecnología, Vrije Universiteit Van Brussels; Doctor en Ciencias Biomédicas, Université Libre de Bruxelles, Bélgica; y actualmente hago mi Postdoctorado en Suecia.
¿Cómo llegó a la investigación, qué lo motivó?
Al igual que en el deporte, el arte y en cualquier área del conocimiento, cada persona tiene el potencial para desarrollarse en determinadas áreas, pero es necesaria la confluencia de este potencial con las oportunidades para poder desarrollarlas y ejercerlas.
En mi caso tuve un ambiente familiar que me brindó apoyo y confianza, así como la motivación por parte de mis profesores para participar en la feria de la ciencia del Colegio, en la cual obtuve un premio. En esa ocasión presenté un modelo funcional para la generación de los aminoácidos, basado en el experimento diseñado por Stanley Miller y Harold Clayton Urey para recrear la generación de las primeras moléculas orgánicas simulando las posibles condiciones de la atmosfera terrestre primitiva; a partir de ese momento tuve la certeza de mi gusto por la ciencia.
A los 19 años, mientras estudiaba Biología y Química en la Universidad Pedagógica, tuve la oportunidad de ingresar al grupo de inmunología del Profesor Manuel Elkin Patarroyo, donde empecé preparando soluciones para el grupo de tuberculosis que en ese entonces dirigía Patricia del Portillo (Corpogen); como cosa curiosa terminé trabajando en el análisis de aminoácidos de la primera vacuna de malaria (SPF66) con Diana Losada y Luz Mary Salazar. La formación adquirida durante esos cinco años fue definitiva para hacer de la investigación un proyecto de vida.
¿Recuerda algún anécdota en especial?
Múltiples anécdotas vienen a mi mente, pero en especial recuerdo con gran cariño, cuando a través del Nodo Bélgica de la Red Caldas y gracias al apoyo del entonces Embajador de Colombia, el Dr. José Antonio Vargas Lleras, logramos traer a 10 niños premios nacionales de la feria de la ciencia para visitar centros de excelencia en investigación, tales como la Agencia Europea del Espacio, el Instituto de Genética Humana, el Instituto de Medicina Tropical y las instalaciones de Jansen farmacéutica, entre otros.
Nunca olvidaré cuando en la sesión final de su gira, los niños provenientes de diversas regiones del país manifestaron con lágrimas en los ojos, cómo esta experiencia les había marcado de forma positiva e irreversible sus vidas. Desde ese día decidí que trabajaría en la generación de un proyecto para promover la ciencia y la tecnología como una herramienta de desarrollo social, dirigido a niños y jóvenes de áreas rurales y urbanas de nuestro país.
Tiempo después un grupo de profesionales y estudiantes universitarios de distintas disciplinas creamos la Fundación Semillero Científico, a través de la cual hemos logrado formar más de 1.500 niños y jóvenes semillas en ciencia y tecnología, en regiones del Quindío, Cauca, Meta y Cundinamarca principalmente, gracias a los programas ofrecidos en asocio con empresas, alcaldías e instituciones de educación superior.
¿Cuál es el tema central de su investigación y qué resultados ha obtenido?
He dedicado mi carrera al estudio clínico y molecular de las enfermedades infecciosas, principalmente tuberculosis e infecciones por gérmenes propios de ámbito hospitalario (nosocomiales) como las klebsiellas. En estos microorganismos investigo cómo utilizan los genes de virulencia y resistencia para producir proteínas que contribuyen a su invasión, y en algunos casos simultáneamente pueden ser generadores de la resistencia a los antibióticos.
Estos estudios los inicié en la Universidad del Quindío donde siendo estudiante de Medicina fui invitado a participar por algunos docentes en proyectos de investigación en infecciones producidas por bacterias del genero Klebsiella. Allí tambien participé como fundador del Centro de Investigaciones Biomédicas “Manuel Elkin Patarroyo” en compañía de María Constanza Gómez, Jorge Enríque Gómez y Jhon Carlos Castaño.
Los estudios de genes de virulencia en tuberculosis los inicié como parte de mi trabajo de doctorado en Bélgica. Las investigaciones más recientes las he realizado en la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud y en la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas de la Universidad del Rosario.
Actualmente realizó un postdoctorado en el área de nanotecnología y enfermedades infecciosas en el Swedish Medical Nanoscience Center del Instituto Karolinska, en el marco del proyecto Eracol financiado por la Union Europea y la Universidad del Rosario.
¿Qué le aconseja a los jóvenes investigadores?
Yo les daría tres consejos:
• Fundamentar sus valores como persona, así podrán hacer de su quehacer científico un medio de servicio a los demás y no un fin personal
• Dimensionar y estructurar su proyecto de vida, entendiendo que las mayores dificultades surgen dentro de nosotros mismos al tratar de superar nuestros propios temores y no en las limitaciones impuestas por otras personas o por el entorno social
• Tener una alta tolerancia ante la frustración generada en algunas ocasiones por el ejercicio natural de la investigación, desarrollando mayor capacidad de perseverancia y entrega personal en medio de la dificultad
Así resume el Doctor Arley Gómez su experiencia y nos deja entrever porqué hoy ocupa un lugar destacado en la comunidad científica nacional. Felicidades a este científico y a todos los hombres investigadores, ¡muchos éxitos en su labor!






