¿Cuál cree usted que es el mayor reto en la ejecución de los recursos del fondo de CTeI del SGR?

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Por tal motivo es de vital importancia conocer su opinión y comentarios en el tema de las Regalías para la Ciencia tecnología e Innovación

Haga parte de este ejercicio de participación ciudadana.

¿Cuál cree usted que es el mayor reto en la ejecución de los recursos del fondo de CTeI del SGR?

En eso tienes toda la razón.

En eso tienes toda la razón.

Totalmente de acuerdo. Uno de

Totalmente de acuerdo. Uno de los retos más grandes del Sistema General de Regalías es que Colciencias, como secretaría técnica, fortalezca sus sistemas de información y su plataforma de informática a todo nivel. No es solo el CvLAC. Desde hace años es claro en la comunidad académica que ingresar los proyectos para las convocatorias, es lento y difícil. Pero lo que se vive actualmente se ha salido de toda proporción. El pasado 31 de mayo la convocatoria de proyectos sufrió congestión el día de cierre. Y dos semanas después la convocatoria de jóvenes investigadores sufrió una falla sin precedentes. Tanto los proyectos como los jóvenes son necesarios para adelantar la labor investigativa en nuestros grupos. Aunque en este momento ya se han recibido comunicaciones de parte de Colciencias, tanto en esta como en la de proyectos, comunicarse con contacto fue imposible. Nadie contesta en los momentos en que el cierre se acerca y la plataforma no sirve. Es urgente que se invierta en Colciencias para reconversión tecnológica y fortalecimiento institucional. Hasta donde puede verse, la plata de regalías no es la fuente, pues parece ir destinada totalmente a proyectos desde los departamentos. ¿Colciencias sí tiene la plata para hacer las fuertes inversiones necesarias para superar estas dificultades? Invertirle seriamente al funcionamiento de Colciencias para que pueda dar respuesta a sus responsabilidades es uno de los mayores retos del SGR.

Creo que es necesario que

Creo que es necesario que Colciencias impulse en mayor medida el aprendizaje de la metodología general ajustada, versión 4. Esto porque es comprobada la falencia en los entes territoriales que no ha logrado suplir el DNP, ya que si una municipalidad solicita el curso de MGA 4 lo facilita pero para subregiones o zonas y para funcionarios, dejando otros líderes sin la posibilidad de presentar iniciativas a las administraciones municipales.
Sería de gran significancia llegar con la enseñanza de la metodología a la comunidad educativa, si de verdad se quiere tener incidencia en la CTeI.
Esperemos que por falta de conocimiento de la MGA 4 no se deje de aplicar a los recursos por parte de las localidades del país.

La siguiente es la posición

La siguiente es la posición institucional de la Universidad Nacional de Colombia, emitida a través del Sr. Vicerrector de Investigación, Profesor Alexander Gómez Mejía.

Material tomado del foro de su página institucional:

http://www.viceinvestigacion.unal.edu.co/VRI/index.php?option=com_kunena...

LA UNIVERSIDAD ANTE LAS REGALÍAS DEL FONDO DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN

Este año entra en vigencia el Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) del Sistema General de Regalías del país. Al fondo se destinará el 10 % de los recursos totales de este sistema, que en el año 2012 equivalen a una cifra cercana a los 800.000 millones de pesos.

La orientación política que desde su creación se le ha dado a este fondo lo ha dirigido hacia el apoyo de proyectos regionales, que además cuenten con un alto impacto en el corto y mediano plazo.

La presentación de los proyectos se hace a través de los gobiernos locales, que avalan el cumplimiento de los requisitos establecidos. Se contará, además, con un ‘Órgano Colegiado de Administración y Decisión (OCAD)’, cuya secretaría técnica ejercerá Colciencias. La reglamentación sobre la conformación, funciones y operación de este órgano se encuentra actualmente en desarrollo.

Este megaproyecto tiene, sin dudas, elementos de alto impacto en el sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación. Se aumentan los recursos económicos disponibles para adelantar proyectos de este tipo y se tiene, además, el noble propósito de incentivar el desarrollo regional en innovación.

Deben considerarse, sin embargo, varias críticas importantes que se han formulado por parte de muchos investigadores del país. Es difícil la consolidación institucional de un sistema de ciencia, tecnología e innovación nacional, cuando se tienen constantes y fuertes cambios en las políticas de Colciencias. Este organismo mantiene la misma estructura interna de hace 20 años y carece de las capacidades para responder ágil y eficientemente a la administración y gestión del sistema.

La decisión política de orientar los recursos hacia el desarrollo de proyectos regionales implica que se inviertan esos recursos donde se tienen menores capacidades para la investigación y el desarrollo. En algunos casos, se destinan recursos a zonas que carecen completamente de capacidades de infraestructura y de personal suficientemente preparado. Al mismo tiempo, no se les brinda soporte a los centros con mejor desarrollo relativo, como Bogotá, Medellín y Cali. Estas ciudades, aun sin contar con condiciones óptimas para llevar a cabo sus labores de investigación e innovación, sí tienen mejores capacidades relativas de capital humano y de recursos de infraestructura y de equipos. El adecuado financiamiento de estos centros de mejor desarrollo relativo debería constituirse en la locomotora del sistema completo, y con ello de las regiones del país.

La reglamentación establecida para la inversión de estos recursos de regalías del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación refleja, bajo estas condiciones, una fuerte injerencia por parte del sector político y una mucho menor participación de la comunidad académica y de investigadores. Queda la sensación de que Colciencias fue un convidado de piedra en el desarrollo y reglamentación de ese proyecto. O bien, que decidió optar por la inacción, la peor de las políticas posibles.

Las universidades, los centros de investigación, de desarrollo tecnológico y, en general, la comunidad dedicada al desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en el país nos enfrentamos de esta manera a un doble reto. Por una parte, tenemos la responsabilidad con el país y sus regiones de participar activamente en la presentación y desarrollo de los proyectos a ser financiados por el Fondo, y contribuir así en su consolidación. Por la otra, debemos ejercer una labor continua de discusión crítica y de seguimiento y veeduría al desarrollo e implementación de este importante proyecto nacional.

En ese sentido, la Universidad Nacional de Colombia inicia desde hoy un activo proceso de promoción y apoyo interno para la presentación de proyectos a este Fondo. Simultáneamente, vamos a acompañar este proceso con el ejercicio responsable de dicha discusión crítica, de tal manera que podamos contribuir en el mejoramiento del sistema y sus mecanismos, así como liderar la participación ciudadana para ejercer una función de veeduría en el uso correcto de estos recursos públicos de la nación. La Universidad Nacional de Colombia mantendrá una actitud vigilante para evitar un posible ‘carrusel’ con los recursos públicos destinados al desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en el país.

Finalmente, la Universidad no puede aceptar que se realice el patrocinio exclusivo de la investigación aplicada (o tecnológica) en detrimento de las ciencias naturales, sociales y humanas y de las artes. Este es el principal problema que nos plantea este Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Alexánder Gómez Mejía
Vicerrector

Es necesario que la academia,

Es necesario que la academia, y desde luego, la Universidad Nacional de Colombia, jueguen un rol protagónico en medio de esta creación tan pero tan reciente, que es el Sistema General de Regalías. Sin embargo, es necesario hacer una invitación a las directivas de la Universidad, y en especial a las autoridades de Investigación a enriquecer mucho más su postura frente a un asunto tan importante, complejo y profundo.

En cuanto a las críticas, sería muy constructivo acompañar a la institucionalidad y especialmente a Colciencias en la tarea que tiene por delante. Señalar todas las fallas y debilidades que tiene la entidad no es ningún acto de agudeza, como el levantar una hoja no es señal de gran fuerza. Cualquier colombiano mínimamente informado, conoce el abandono sistemático que ha sufrido Colciencias década tras década por parte del Estado; con un presupuesto realmente precario y un papel absolutamente marginal, claro testimonio de lo que somos como pueblo y del grado de desarrollo que nos merecemos. No puede pretenderse, luego de décadas de asfixia, que resulte siendo la entidad más potente que ha tenido el país en su historia, como por arte de magia y en una sola noche.

La declaración del Señor Vicerrector, lamentablemente deja la impresión a un lector desprevenido, que no se ha hecho nada a favor de un cambio positivo. Pero lo cierto es, que un evento cambió este desolador panorama para bien en 2009: la expedición de la Ley 1286 de Ciencia, Tecnología e Innovación. A través de esta Ley se marca un antes y un después para Colciencias, pues se le reconoce – al menos en el papel – la estatura que debe tener en la estructura del Estado. Indudablemente, la Ley 1286 de Ciencia y Tecnología no es suficiente. Pero si es absolutamente necesaria, por que sin ella no habría condiciones mínimas para este debate en materia del 10% de regalías para CTeI, y mucho menos para que un gobierno declare a la innovación como una de sus llamadas locomotoras.

Esto de sentar a Colciencias en el banquillo, desconociendo el debilitamiento estructural al que ha sido sometida durante más de cuarenta años, es tristemente oportunista y falacioso. Venir a denunciar inacción de su parte, o que fue una invitada de piedra al proceso de construcción, puede ser fácil desde la cómoda burbuja de la academia, pero lamentablemente solo hace eco de periodistas tan superficiales como sus argumentos. La Universidad Nacional debería tener una postura más analítica y con juicios de valor menos superfluos, pues lo que señala es solo la verdad de perogrullo. Es necesario tener una mínima noción de realidad en cuanto al manejo del gobierno. Colciencias es como el niño pequeño al que apenas le han reconocido mayoría de edad y debe ganarse los espacios. El que crea que la estrategia para hacerlo es pisar fuerte y hablar duro, se llama a engaños. Colciencias no puede entrar a presumir frente al ejecutivo lo que no es (una entidad de potentes capacidades, por ejemplo), por que carece de todos los medios presupuestales, humanos e instrumentales, que seguramente otros ministerios y entidades sí tienen. Adicionalmente, el tema de regalías tiene un alto peso específico; por lo cual fue abordado por todo el ejecutivo en pleno con protagonismo especial del DNP y del Ministerio de Hacienda.

Si de investigación se trata, Colciencias es el aliado natural de la academia. El llamado es, por tanto, a construir un frente común fuerte abandonando la actitud de pachás que nos dedicamos pasivamente a señalar errores. Si no se está de acuerdo con cómo se ha procedido, deberá pedirse cuentas al ejecutivo en su conjunto, (que incluye a Colciencias), pero evitando sojuzgar únicamente a Colciencias como si todo fuera obra suya. No digo que las decisiones hayan sido las más indicadas. Digo que lo constructivo es adaptarse a esta creación tan reciente teniendo claro lo que no se puede cambiar.

Una de las cosas que no se puede cambiar es lo que la Constitución plantea en cuanto a recursos de regalías. Siempre tendrán un marcado acento regional, gústele a quien le guste. Quien no esté de acuerdo solo tiene el camino de la subversión; “resetear” el país y comenzar desde cero, estableciendo una naturaleza inherente de las regalías distinta a la regional y suprimiendo tanto la injerencia del legislativo, como la obligación de distribución de esos recursos de forma pareja en el territorio. Pero por ahora esa es la realidad que tenemos hoy.

En cuanto al tema regional, quiero señalar que ha sido una acertada decisión del Gobierno nacional, el evitar que los recursos se concentren el Bogotá, Cali y Medellín, muy a pesar de que sea allí donde están las capacidades científicas más consolidadas. Si solo fortalecemos los puntos fuertes, condenamos a otras regiones a perpetuarse en calidad de provincias. Es un círculo vicioso: negarles los recursos por que no tienen las capacidades significa condenarlos a nunca tener las capacidades por que nunca tuvieron los recursos. Es imprescindible garantizar oportunidades de desarrollo científico de manera más homogénea, o de lo contrario nunca romperemos el triángulo histórico de las tres grandes capitales.

De la manera más respetuosa, sorprende no solo la escasa profundidad del planteamiento del Sr. Vicerrector en el tema regional, sino la falta de visión institucional y hasta la coherencia en el discurso. No comprendo cómo es posible que en su comunicado, el Profesor Gómez se muestre partidario de la concentración de los recursos en las tres capitales del triángulo histórico, cuando el proyecto institucional de largo aliento de la Universidad Nacional de Colombia es hacer presencia del Estado en regiones periféricas para aumentar la integración social de sus pobladores. ¿Quién más si no la Universidad Nacional con Sedes de Presencia Nacional puede – y debe – ser protagonista de la política de inversión en CTeI distribuida en las regiones? Una cosa es tener Sedes tradicionales en capitales Andinas: Bogotá, Medellín, Manizales y Palmira. Es totalmente seguro que en función de sus fortalezas, tendrán grandes oportunidades en el Sistema de Regalías. Pero la inigualable oportunidad de convertir en puertas al mundo, sedes de frontera como San Andrés, Leticia, Arauca, Tumaco y Cesar, solo la tiene la Universidad Nacional de Colombia. Encuentro un total contrasentido entre el respaldo a la concentración de recursos y la apuesta regional por la equidad con educación, y desde luego, con investigación.

Aunque sí decepciona, no sorprende el que el criterio de equidad regional haya caído mal en universidades grandes como la Nacional. Pese a sus logros y virtudes, son instituciones que exhiben esa arrogancia intelectual tan característica que les hace sentirse superiores a los investigadores de provincia. Sin importar lo talentosos que puedan llegar a ser, esa tendencia de muchos investigadores de no caminar, sino levitar dos metros por encima de los mortales comunes, jugó un determinante papel en que la Universidad Nacional de Colombia viera frustrada la idea de contar con una sede de frontera en la península de la Guajira. En ese momento, no faltó el académico de raza aria que sin ningún pudor manifestara que los profesores de la universidad de La Guajira no eran dignos de ser considerados sus pares. Es evidente que no se aprende de los errores.

Y no todo es cuestión de equidad interregional. Se trata también de la decisión expresa del ejecutivo de no concentrar tantos recursos en pocos investigadores. Está muy claro que los académicos y los científicos, no por serlo, son espíritus puros. La academia no es ningún jardín de rosas: puede ser tan torcida como la política. En Colciencias se han encontrado casos aberrantes de abuso y hasta de captura por parte de mafias académicas sofisticadas, que se han pasado la vida evaluándose entre sí, matriculados en el club del mutuo elogio y en la dinámica de “tú me evalúas y yo te evalúo”; jefes de centros que declaran pagarle lo que es a sus estudiantes, cuando realmente les pagan menos del mínimo y se cogen la diferencia; que se aprovechan de que Colciencias no tiene medios suficientes para hacer el seguimiento debido y por eso llenan los presupuestos de los proyectos con sobrecostos, que llevan mil años estudiando la misma pulga y pasando mil veces el mismo proyecto, si acaso con un cambiecito, y nunca se ven los resultados ni en conocimiento ni en desarrollo; como también se han visto profesores de dedicación exclusiva, que declaran dedicarse tiempo completo a cinco o más proyectos simultáneamente, y en todos hacen la descarga presupuestal completa sin el menor escrúpulo. Desde luego que hay muchos investigadores eminentes, honestos y admirables. Pero los académicos lagartos – que los hay muchísimos - son una amenaza tan grande o peor que los políticos. Lo que pasa es que, como amenaza, no es tan conocida como la de actores políticos. Y eso no lo dicen los medios y mucho menos la academia.

No puedo concluir sin antes referirme a esa falsa idea de que se patrocinará exclusivamente la investigación aplicada. Desde su autonomía, las universidades y la academia constituyen el espacio para adelantar investigación que simplemente desplace la frontera del conocimiento, sin que necesariamente exista consideración de uso. En ninguna parte consta un planteamiento contrario.

El malentendido muy arraigado surge cuando se espera que el actor gubernamental asuma una actitud idéntica a la que corresponde a la academia. Ocurre que gobierno no es academia y por lo tanto, no puede actuar como si lo fuera. La labor del actor gubernamental, que es Colciencias, quedó establecida claramente en la Ley 1286 de 2009, cuyo artículo primero señala como principal objetivo, lograr un modelo productivo sustentado en la ciencia, la tecnología y la innovación, para darle valor agregado a los productos y servicios de nuestra economía y propiciar el desarrollo productivo y una nueva industria nacional.

Esta es la Ley. La Universidad, y el Sr. Vicerrector, respetuosos del orden, la acatarán. Pero eso de ninguna manera significa que se mutile la investigación fundamental. No es posible lograr ese impacto económico y productivo, adelantando sistemáticamente tentativas de desarrollo tecnológico divorciadas de los fundamentos. Pudo funcionarle a Alba Edison, pero en el S. XXI eso no es competitivo y constituye la excepción y no la norma. Es claro que sin fundamentos científicos sólidos, no hay posibilidad de auténtico progreso. Está comprobado que el conocimiento se convierte en motor de crecimiento económico, riqueza y empleo (objetivo de la Ley 1286) cuando se adelanta con alta generación de conocimiento fundamental y con alta consideración de uso al mismo tiempo.

De ninguna manera se ha pretendido ir en detrimento del desarrollo de campos vitales como las ciencias básicas, las sociales o las humanidades. Las artes, son harina de otro costal, sencillamente por que no son ciencia, no necesariamente son tecnología, y si acaso son innovaciones, no siempre lo son como consecuencia del conocimiento de una realidad externa. En cambio, constituyen una creación que permite expresar y comunicar algo en un contexto cultural predefinido. No se puede hablar de desplazamiento en la frontera del arte, aunque sí de desplazamiento de la frontera de la ciencia. El arte no descubre en el mismo sentido que la ciencia, si no que crea, interpreta y expresa.

La ley 1286 es de Ciencia, Tecnología e Innovación, con miras a basar en ellos el desarrollo del aparato productivo. No se concibió para las artes. El arte y la cultura cuentan con su propio marco normativo e institucional encabezado por el Ministerio de Cultura. Hablar de creación artística cuando se habla de regalías para la Ciencia y la Tecnología, no es del todo apropiado. Colciencias no tiene nada qué decir en cuanto a arte, ni clasificará productos artísticos en un plano análogo a como clasifica productos de conocimiento e investigación, ni hará extensivo el concepto de “pares académicos” a “pares de arte”, lo cual sencillamente no existe. A menos que se trate de investigaciones socio-humanísticas que con rigor científico tengan el arte como objeto estudio. Eso es otra cosa. Para botón de muestra Colciencias abrió una convocatoria recientemente en materia de Arte y Cultura.

De manera muy atenta, la invitación para la Universidad representada tan dignamente en sus autoridades académicas, así como para el Sr. Vicerrector, para que enriquezca el punto de vista institucional con la profundidad que se espera de tan importante institución y que permita superar tantos lugares comunes y tanta argumentación manida por los medios.

Existe un reto institucional

Existe un reto institucional muy grande para el país: poner a funcionar esta creación tan pero tan reciente, que el el Sistema General de Regalías para Ciencia, Tecnología e Innovación. Y hacerlo rápido y hacerlo bien al mismo tiempo.

El mecanismo para acceder a los recursos debe ser razonablemente ágil, y blindado contra cualquier mal uso de los recursos, al mismo tiempo.

Deberá asegurar recursos para evaluaciones rigurosas, absolutamente imprescindibles.

También deberá asegurar transparencia y asignación de recursos únicamente por convocatoria pública, y en ningún caso la decisión discrecional de un gobernador u otro individuo deberá ser el único elemento decisiorio. Ellos tienen el derecho de ejecutar la visión que tienen para sus regiones, pero nunca a expensas de la calidad científica e investigativa.

Tres puntos: 1. Creo que ha

Tres puntos:
1. Creo que ha sido un gran error tener los dineros de un presupuesto público destinado a ciencia para un año, como ha hecho Colciencias en 2010-2011, supuestamente protegiéndolos en un fondo de una fiduciaria, figurando como ejecutados, pero sin el destino que en verdad tienen. Que sentido tiene no ejecutar los recursos públicos en el fin que tienen en el momento que se debe? Para que sirve que unos recursos le sean ofrecidos a una empresa bancaria que usa esos recursos para prestarlos dentro de su organización a alto interés, pero que en la inversión, no le da beneficios grandes al fondo? Los dineros públicos no son para rentabilizar, sino para cumplir su función.
2. Colciencias necesita más personal para dar a vasto en sus funciones y concentrarse en lo importante. Dedicarse a buscar errores en las facturas de montos pequeños de los proyectos terminados es perder el tiempo. Es más prioritario e importante planear a largo plazo y con cuidado como será el destino de los megaproyectos o redes donde si se puede perder mucha plata, ahora con la injerencia de los políticos de las regiones. Eso fué un pésimo destino de las regalias a ciencia.
3. El director de Colciencias debe escuchar más a los científicos, ante quienes es sordo; debe pensar mejor lo que hace para el bien del país, debe leer más y actualizarse en la dirección de la investigación mundial. Su gestión hasta ahora es francamente pésima. Y dejar de seguir dejándose llevar como hasta ahora de los administradores y políticos lagartos que fingen de académicos de los que está rodeado. Ya nadie le cree.

1. Colciencias ha venido

1. Colciencias ha venido haciendo cambios positivos en algunos directivos sobre los cuales recae la responsabilidad de una ejecución muy deficiente en ese periodo. Para botón de muestra, la falta de planeación en las convocatorias de proyectos del 2010 que solo se contrataron hasta muy entrado el 2011, fueron la causa de esa situación lamentable que menciona. La convocatoria 521 figura como caso paradigmático de improvisación. Si se fija, los correctivos ya se han tomado y los responsables han sido removidos de sus cargos por incompetentes.

2. Para dar abasto, es claro que Colciencias necesita muchas más herramientas, que exigen inversiones considerables: reconversión tecnológica, bases de datos, sistemas de información, instalaciones, y por supuesto más personal que dé abasto. Si se desea tener una élite intelectual pensando el país, es necesario poder pagar lo que esa élite intelectual cuesta. Por ahora, las condiciones no están dadas. Debe recordar que la injerencia de los políticos regionales en las regalías para la ciencia lo determinó el Congreso y que la distribución basada en indicadores (NBI's, pobreza) que no tomaron en cuenta las capacidades científicas del país, la hizo el DNP junto con MinHacienda.

3. El director de Colciencias ha escuchado permanentemente a la comunidad científica. Jaime Restrepo Cuartas es un ciudadano ejemplarmente comprometido con la Ciencia y la Tecnología en este país. Iniciativas suyas, como la ley 1286 son muy escasas en 200 años de historia republicana. Gracias a él y a la ley, por fin se impulsó a Colciencias y se permitió que hoy se esté dando este debate sobre cómo financiar decentemente la investigación científica en el país. En Colciencias su labor es y ha sido esmerada por lograr que estos recursos que nunca antes han estado, estén y sean bien usados por la buena oportunidad que representan. Sui estilo es de prudencia extrema en medio de un panorama tan cambiante y tan delicado. Hay que ver como hasta hace pocos días estuvo lista la conciliación de la ley de regalías en el Congreso, sin lo cual no existía márgen de acción posible. Es fácil venir a descalificar en un espacio como este, pero es difícil pensar en alguien mejor para la tarea que Jaime Restrepo.

Además sí escucha a los científicos. Lo que pasa es que, seguramente, no les puede dar gusto en todo. Están muy equivocados los que piensan que todos los académicos y los científicos son espíritus puros. La academia es mucho más podrida y llena de intrigas que la política. En Colciencias se han encontrado casos aberrantes de abuso y hasta de captura por parte de mafias académicas sofisticadas, que se evalúan entre sí matriculados en el club del mutuo elegio, que declaran pagarle lo que es a sus estudiantes, cuando les pagan menos del mínimo y se cogen la diferencia; que se aprovechan de que Colciencias no tiene medios suficientes para hacer seguimiento y por eso algunos hacen desmanes con los presupuestos, que llevan mil años estudiando la misma pulga y mil veces pasando el mismo proyecto con un cambiecito, y nunca se ven los resultados. Desde luego que también hay investigadores eminentes, honestos y admirables. Pero los académicos lagartos son una amenaza tan grande o peor que los mismos políticos.

Los científicos, no por serlo tienen la verdad revelada. Los académicos también son sujetos de interés. Estaban esperando que los recursos se concentraran en pocos investigadores, fortaleciendo la posición dominante. Pero el Gobierno (desde luego, incluyendo a Colciencias) ha preferido darle oportunidad al desarrollo científico homogéneo y transparente. Nuestras regiones sí tienen capacidades: Ahí está la Universidad Nacional dando ejemplo con sus sedes en la Amazonía, San Andrés, Arauca y más recientemente Tumaco y Cesar.

Con ese argumento de escuchar a los científicos no puede pretenderse que la razón de ser del Gobierno y de una entidad del Gobierno como Colciencias, sean los intereses de la academia y no los del propio Gobierno.

1. Sobre los cambios de

1. Sobre los cambios de personal, típico de la administración pública de este país: que supuestamente se eliminen y castiguen mandos medios por incompetencias, y nunca asume su responsabilidad el director. Sobre la convocatoria que menciona 521, totalmente de acuerdo. De la mayor improvisación y de pésimo resultado. Y sufrió por intentar compensar los problemas de recortes en universidades públicas, resultando en proyectos de baja calidad, pero baratos y repartiendo un poquito a todos. Eso no es bueno, así Ud. tenga su teoría de los científicos que se creen puros y querían seguir dominando el planeta tierra. Ahí sus argumentos parten más de un complejo o un resentimiento y no de analizar los datos.
2. El hecho de que no haya sido Colciencias no significa que no sea una pésima decisión y que no sea mencionado. Lea por favor el título de la pregunta.
3. El director debe escuchar la comunidad. Pero otra cosa es que haciendo o no caso, haga lo mejor. Yo estaría feliz de que contradiciendo a muchos evidenciaramos que toma decisiones impopulares, pero incontestables con los resultados o con la lógica. NUNCA aceptaré que diga que la academia está más podrida que la política. Tengo cientos de evidencias de lo que han hecho políticos: asesinatos, corrupciones de escala nacional, calles destruidas de muchas de nuestras ciudades, robos de acueductos nunca construidos, los daños al sistema de salud y a la educación. Los políticos corruptos matan mucha gente cada día sin darse cuenta. Con esto se ve lo tendencioso, indignante y absurdo de su defensa hacia la gestión de este pésimo director al igual que nuestros pésimos gobiernos de siempre. Le quiero informar finalmente que aún con la plata de las regalías, no tendremos ni el 1% del PIB en CyT invertido en nuestro país. Lo cual es un valor muy insuficiente aún comparado con muchos países subdesarrollados. Pero no despreciable para que los politicos ya le estén cayendo como aves carroñeras. De donde saca Ud. que los científicos estaban esperando que los dineros se concentraran en pocos investigadores? es pura imaginación suya, no hay hecho que lo demuestre. Ni hay hecho de que demuestre que este gobierno, con Colciencias, ha decidido cosas por un desarrollo homogeneo o transparente. Es otro espejismo u otra cortina de humo a la centralización que estamos viviendo en otros temas fundamentales. Quisiera que pensara un poco mejor cuando contesta. Esto necesita un espíritu crítico que incluso nos convenza a cambiar de opinión en algo, si somos razonables. Pero Ud. solo vino como si estuviera pago para decir que la gestión de Colciencias ahora es buena. Y no de aceptar que, aun con esfuerzos buenos, ahora mismo tiene un muy mal funcionamiento, cada vez más cerrado, ineficiente y menos transparente.

1. Queda claro que se

1. Queda claro que se hicieron cambios necesarios en directivos con capacidad de ejecución supremamente deficiente. Por ejemplo, el cambio al frente de la Dirección de Fomento a la Investigación ha tenido resultados notoriamente positivos. Estamos de acuerdo en que la 521 fue desastrosa y en que es tremendamente lesivo para el sistema eso de repartirle una colombina a cada uno en la forma de proyectitos baraticos.

2. Por favor deje en paz a Jaime Restrepo. Es un hombre honesto, transparente y trabajador. ¿O me lo va a negar? Su paso por el congreso fue ejemplar, siempre asistiendo puntual a las sesiones y cumpliéndole al país legislando. Mire a ver cuántos parlamentarios tienen un paso totalmente anodino por el congreso. Y mire a ver cuántos no van nunca a las sesiones y cuántas leyes no avanzan por falte de quórum. Le cumplió al país con la Ley 1286, poniendo la Ciencia y la Tecnología seriamente en la agenda pública. Esta discusión de las regalías no sería posible sin esa base. Las críticas siempre estarán presentes en cualquier administración. Igual en su gestión o en la mía; en este gobierno o en cualquier otro. Eso es necesario en una democracia saludable y en una sociedad con espíritu crítico. Pero lo suyo es francamente destructivo. No crea que es fácil liderar una Colciencias que arrastra décadas de abandono y de inversión casi nula en su fortalecimiento. Y que para rematar aún no cuenta con suficiente presupuesto para funcionar y crecer acorde a sus responsabilidades. Venir a un espacio como estos a pontificar como usted lo hace, es de lo más fácil.

3. Yo sé que aún con la plata de regalías estamos muy abajo % del PIB invertido en CT+I. Pero yo le pregunto ¿es esa razón de peso para menospreciar esa plata? ¿es ese un fundamento para dejar pasar la oportunidad que representa? Yo no digo que el escenario sea ideal. Digo que esa plata nunca había estado y ahora sí está y que es una oportunidad histórica para la investigación y la ciencia. Si esperaba que pasáramos a invertir el % del PIB que invierte Israel en CT+I, y de un día para otro, yo le informo que está usted fuera de toda realidad. No es aceptable que como a usted le parece insuficiente, debamos dejar de lado este 10% de las regalías. Si ya hay grandes retos para manejar unos recursos que a su juicio aún no son suficientes ¿qué va a pasar cuando tengamos más? Primero gatear, luego caminar para después sí correr. Debemos concentrarnos en capitalizar esta oportunidad y fortalecer un buen sistema que pueda manejar adecuadamente más recursos en un futuro.

4. No se trata de resentimiento ni de ningún complejo en lo absoluto. Aunque sea un hecho del que nadie habla, el sistema de regalías tiene retos y peligros por cuenta de los académicos pícaros y lagartos, que sí los hay. Así lo revela un informe de hace unos años de la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad Nacional, el cual en un valiente autodiagnóstico indica que sí hay mucho académico “abeja” disfrazado de “hormiga”. Yo no confiaría en un investigador que cobra salario por cursos con número de estudiantes igual a cero. Sigue habiendo importantes sobrecostos en los proyectos y sobresueldos inescrupulosos por cuenta de “administración y operación”. No digo que administrar un proyecto no cueste. Digo que el costo no puede ser 60% o más. He atestiguado cómo el descaro es a veces tan grande, que la misma universidad se ve en la necesidad de negar avales, aún a costa de causar enemistades entre directivos y profesores con aura de “vaca sagrada” que quieren que les aprueben todo solo por el nombre como si fueran divas. Seguro debo retractarme en eso de que la academia es más podrida que la política. Ahí tiene razón; reconozco y me disculpo. Pero eso no quiere decir que una institución humana como la academia esté libre de algunos individuos que son lastre y peso muerto para los demás y sus instituciones. La academia no es ningún lecho de rosas y aunque no sea visible, sí existe propensión a la corrupción a su interior. Insistiré en señalar que muchos son investigadores eminentes con una ética inquebrantable, que han visto su actividad docente e investigativa con transparencia y nunca para ir a medrar. Pero la academia no está libre de manzanas podridas que frente a los recursos de regalías puedan ver las condiciones que no han tenido antes para dañar todo el saco. No digo que todos sean así de propensos. Digo que el peligro es real y grande, aunque no se puede perder de vista la autorregulación de las instituciones académicas y entre los mismos académicos.

5. Le pregunto ¿ha hecho más usted por la Ciencia y la Tecnología que Jaime Restrepo? ¿Cuántos puntos del PIB sumó a la inversión en CT+I escribiendo lo que escribe en este blog? ¿Cree que sacar adelante a Colciencias en medio de este cambio institucional tan lleno de dificultades presupuestales es simple? Lo invito a ser más constructivo en sus apreciaciones y a valorar el acertado liderazgo de esta administración de Colciencias. Muchos creemos en Jaime Restrepo y damos fe de que está haciendo lo que toca, así a algunos no les guste.